viernes, junio 16, 2006

Siga el balance, siga el vaivén...

Hace años, cuando el mundo era menos globalizado y llegaba desde el patio de la casa hasta el cerro en Penco, o hasta Primeragua, Roa o Rafael; incluso podíamos acceder a nuevos rumbos y subirnos al tren, siempre en invierno, para ir a ver a Don Camilo o a Don Turgio en Ñiquén; llegando junio comenzaba la espera y los preparativos.
Acuerdense que viene San Juan, era el comentario de rigor en la casa del Bau, mi abuelo, eso significaba que teníamos que cargar los cartuchos, es decir, hacer municiones, tacos, poner los fulminantes,etc. Todo eso mientras se auguraba una buena carga de pajaritos, conejos, liebres, uno que otro pollito de campo, algún patito, y algún de cerdito, por que no.
Salíamos a cazar, con el Bau.
El primer cargo de importancia y responsabilidad que tuve en estas batidas de caza, fue el de "perro". Dicho cargo consistía en corer inmediatamente ejecutado el tiro, en pos de la presa que a su vez caía al suelo. Importante, por que en el caso de las codornices, si no están muertas, corren a morir entre los arbustos de moras y no hay quien las encuentre. Me tocó meterme al agua, correr por los pretiles, meterme entre las zarzas, correr por la troja de trigo, etc. Luego un día mientras descuerabamos conejos, el Bau me pasó su escopeta, me dijo "cárgala", y me enseñó a disparar.
Desde allí pude acceder a otros cargos de importancia: cargador de la mochila, cargador de la escopeta, cargador de las presas cazadas, etc.
Luego volvíamos a la ciudad y mi abuela, mi madre y quien estuviera cerca, comenzaba con el ritual del desplume de los pajaritos.
Entonces, cuando todo estaba listo, empezaba el adobo de las carnes. Vinagre, cebolla, sal, agua, semillas de cilantro, ajo; para los conejos. Una noche. Después, oreganito, sal, ajo, comino, vino blanco para dejarlos otra noche y por fin orearlos con aliños similares. Los pajaritos corrían una suerte parecida. El cerdito tenía que der ahumado, carne y cuero de chancho. Antes no se le ponía pollo por que había pajaritos: perdices, tórtolas, zorzales, torcazas se impregnaban de sabores en la cocina de mi abuela.
El día 22 o 23 de junio la Mami Elsa preparaba el estofado, temprano en la mañana, con leña en una gran olla de greda (perdida en el tiempo).
Cebollas en pluma guesa, cabezas de ajo, conejos, perdices, tórtolas, zorzales, longaniza, cuero y crne de chancho ahumada, aveces ciruelas secas o guindas, vino blanco pipeño generoso, sal, comino y fuego de leña, en la cocina económica a fuego lento, lento, lento; para que el calor poco a poco fuera haciendo la magia y se transformara todo en ese estofado de fama, pasión y placer.
También hacía malaya, lengua cocida, ensaladas varias, pan amasado, y torta de nuez.
Por fin el día 24 de junio; el Bau decía que se celebraba San Juan el día 24 fuera lunes o jueves no importaba, lo importante era juntarse, bailar cueca, valses, corríos y por supuesto comer el Estofado de San Juan.
Allí nos juntábamos, familia y amigos, a celebrar al santo; Juan Bautista Aravena Pérez, el Bau, mi abuelo.
Salían las guitarras, acordeones, mostos de Cerro Negro o Guarilihue, las parejas a la pista, los primos, los hermanos, los tíos, los padres, los hijos, los amigos; todos, todos a la pista.
"Siga el balance, siga el vaivén, bailen la cueca, bilenla bien", cantaba la voz de la abuela Celina proyectada en las voces de los que allí cantabamos. "Bailenla bien ay si, mi vida salga la Lili... siga el balance...." y al Lili salía a bailar. Así entre risas y bailes transcurría el día y la noche.
Mi amigo hermano Ricardo se acuerda cuando en el cuasi final de una de estas memorables reuniones, mientras degustaba un caldillo mañanero reponedor y levantamuertos como a las seis de la mañana hecho por el Fila (mi tío), se acercó el Bau con un gran sandwich de malaya en pan amasado y se lo pasó "pa que empuje" le dijo....
Buenos recuerdos de las fiestas de San Juan. Los cuatro o cinco últimos años me tocó hacer el estofado. La prueba de fuego fue cuando los hermanos, el orígen, es decir: el Bau, la tia Nora, tía Berta, Mami Elsa, etc. Se sentaron frente al plato humeante y oloroso y probaron por vez primera lo que yo había construído. Brrrr, me miraron serios, parsimoniosos, se miraron entre ellos, volvieron a probar, me volvieron a mirar... y la tía Elisa dijo en voz alta y sentenciosa "quedó como el que hacía mi mamá". En ese momento se acabó el silencio y volvieron las risas, los chistes picantes de la Luli, los cantos, las historias; creo que me consagré como el cocinero de la familia.
Este 24 va a ser el cuarto año en que no hago estofado. Van a ser cuatro años de la muerte del Bau y uno de Mami Elsa...
Pero de todos modos el estofado sigue, y la cueca larga de los mirones.
"Siga el balance, siga el vaivén, bailen la cueca, bailenla bien. Esta es la cueca larga, mi vida, sigan bailando..."

6 Comments:

At 2:04 p. m., Blogger FAHN said...

sabroso post,
alguna vez también enrolé las filas del batallón encargado de recoger tan preciado botín,
...que delicia,
tórtolas y perdices son mis favoritas,
del conejo, que decir.
...yo jubilé en ese grado, no tuve la suerte de tener ascenso.
gratísimos recuerdos.
estaba todo buenísimo, el pipeño de Quillón en su punto, pero el deber vuelve a llamar.
con su permiso, si me disculpa.

PD. guárdeme el postre, vuelvo por el.

 
At 9:39 p. m., Blogger Ricardo Casas Tejeda said...

Gran honor de haber compartido dicha ceremonia me cabe pues maese, y claramente viene a mi memoria aquel tetenpié mañanero con sanguche de malaya.

Sí como recuerdo cuando el Bau me pilló haciendo encuestas en su barrio y me llevo obligado a desayunar pancito amasado y huevos revueltos para conversar de su nieto que andaba en las europas, "en no sé que cosa... ¿tu has sabido algo de Omar?
Si Bau, le contesté,el otro día lo llamé por teléfono y hablé con él, está bien pero ya está echando de menos.
Acá también lo echamos de menos, me dijo mirando a la Mami Elsa"

Ahora nos posteamos y seguimos echando de menos al Bau y a la mami Elsa... con un sabor inolvidable de estofado de San Juan, desayuno con Malaya y hospitalidad a toda prueba.

¿En qué estás que no haces estofado?
consíguete unos pajaritos por ahí pues... pa que sepan lo que es bueno en tu casa... invita a la Lili... y tomen por mí... y bailen... con la Viera, con la Luzma, con la Aurora...

Le corresponde subir de rango... tiene que hacerse cargo del Estofado de San Juan en la Casa del Omar.

Se lo debes.

 
At 4:04 p. m., Blogger Viejito Cibernetico said...

Oiga con el 24 de junio por allá por Hualqui hacíamos cosas parecidas. Recuerdo que le pasábamos 24 cartuchos al Lucho Pitío y volvía con 27 conejos, era un maestro.
Qué tiempos aquellos... yo aprendí a tocar la guitarra debajo de la higuera pa' San Juan.

Y el cordero cuando?
Me hice unos dientes nuevos que quiero inaugurar.

Vetecloman

 
At 5:30 p. m., Anonymous Anónimo said...

jiji !!.. ta weno el profe ( sono flaite )) sabe para serle sincera me da flojerite leer tdoo eso pero en fiin leei lo de los estudients :P jja!!.. iap eso q tes benn

aii esta su postt


aiiOZZ

 
At 3:25 p. m., Blogger marcia*** said...

hola omar
recordé tu blog así que aquí estoy.
como ayer no pude cantar, canto ahora:

"Se m'enredó en San Rosendo
un pie el cruzar una esquina,
el otro en la Quiriquina
se me hunde mares adentro,
mi corazón descontento
latió con pena en Temuco
y me ha llorado en Calchuco,
de frío por una escarcha,
voy y enderezo mi marcha
a la cuesta 'e Chacabuco."

después sigo
abrazos a tus mujeres
--marcia--

 
At 6:56 p. m., Anonymous Anónimo said...

hola la verdad es q conoci tu blog por q andaba buscando el tema de la ensalada de nalca, la prove y uff es buenisima ahora mi pregunta es con que la podre acompañar.....

 

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